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“Tu cerebro puede más de lo que uno cree; solamente tiene que utilizarlo!”
(Leonardo Da Vinci)
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¿Qué es el amor?

¡No pregunten a la ciencia!
Enamorarse y amar juegan un papel tan importante en nuestra vida que es normal asumir que hay principios más profundos implicados en ellos.
Entonces nos preguntamos:
¿Qué es precisamente el amor y enamorarse?
Aquí entramos en “arenas movedizas”, dado que “el amor” significa cosas diferentes para personas diferentes.
Aunque todos sabemos qué tipo de sentimientos pueden llevar consigo el “amor” y el “enamorarse”, los sentimientos son personales. Expresar el amor en tales términos hace que sea difícil de definir objetivamente.
Además de esto, filósofos, poetas, músicos, y fanáticos religiosos también, todos han intentado describir el amor de varias formas, y de este modo, la palabra “amor” ha perdido todo su significado, porque cuando demasiadas cosas se relacionan con una palabra, entonces la palabra pierde su verdadero significado.
Para evitar los líos semánticos y los obstáculos emocionales, se ha convocado a los gladiadores de la ciencia secular al Coliseo para matar de una vez por todas a Carpoforo el Bestiario, este “fosilosaurio” de muchos pies, llamado “amor”.

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Para decidir cómo matar a la bestia, se llegó al siguiente acuerdo:
¨el amor¨ es una condición emocional (en este caso la atracción hacia otra persona) que resulta de unos procesos bio-neuroquímicos dentro del cuerpo y del cerebro que son incitados a través de condiciones ambientales, mientras que
¨enamorarse¨ se considera el proceso donde una entidad cambia su estado neutro hacia una persona al estado de sentir amor hacia aquella persona.
Teniendo esto en la mente, los escáneres cerebrales fueron declarados como arma elegida para golpear a este fosilosaurio directamente en su corazón.

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La dra. Helen Fisher y compañía (los supuestos expertos de nivel mundial en la biología del amor y de la atracción) metieron a 37 personas (hombres y mujeres) en escáneres cerebrales.
Durante estos experimentos se demostró que:
- la testosterona y el estrógeno están muy relacionados con el deseo sexual
- la dopamina, norepinefrina y serotonina con el amor romántico (atracción), y
- la oxitocina y vasopresina muy relacionados con el apego y el compromiso.
Conforme a la experiencia de Fisher:
- El deseo sexual evolucionó con el propósito de apareamiento con una variedad de parejas adecuadas.
- El amor romántico evolucionó para permitir a las parejas enfocar su energía de apareamiento en solo una persona, consecuentemente conservando tiempo de cortejo y energía.
- El apego evolucionó para permitir a las entidades tolerarse el uno al otro el tiempo suficiente para criar por lo menos a un hijo en común mientras son pareja.
La dra. Fisher, después de haber inspeccionado los resultados, y motivada por los estados de predisposición secular, cito:
“Creemos que el amor romántico es una forma desarrollada de una de las tres redes cerebrales primarias que evolucionó hacia la reproducción mamífera directa”.
De esta forma, “el amor”, según la ciencia secular, se formó a través de procesos darwinistas ciegos y despierta relojes biológicos dentro de las entidades mamíferas de clase superior, para que lleguen al acto sexual sofisticado reproductivo.
De hecho, para ellos, el amor no es nada más que un buen truco de la Madre Naturaleza para asegurar la supervivencia de las especias mamíferas de clase superior.
Por supuesto, Godinci tampoco niega que a nivel instrumental haya mucha electro-bioquímica relacionada con el proceso de “enamorarse” y del “amor”, tampoco rechaza la idea de que para la perpetuación de las especies (sea a través de autoduplicación o de reproducción), haga falta la presencia de varios mecanismos en las entidades animadas para permitir la fructificación de todo ello.
Admitimos también que el estudio de los mecanismos implicados en los sentimientos que asociamos con el amor y con enamorarse, como la dra. Fisher subraya fuertemente, nos puede ayudar a entender mejor cómo se producen los sentimientos relacionados con el amor y cómo la composición química nos influye en gran medida en nuestras preferencias y actitudes relacionales.
Sin embargo, Godinci, en fundamentos verolativos, puede demostrar fácilmente que el amor precede al principio de (auto)perpetuación, por consiguiente, es claramente algo completamente diferente a un producto final evolucionado de ello.
Aunque los elementos relacionados con el amor, como la vinculación emocional hacia la pareja, y la autoperpetuación, pueden resultar del amor y ser beneficiosos para la supervivencia de las especies, también pueden ocurrir en la ausencia del amor, por ejemplo, por imposición.
De forma resumida, reducir el amor a un mecanismo de perpetuación es un fraude táctico.
Godinci, por consiguiente, aconseja con amabilidad a todos los potros calientes y a las yeguas de la comunidad científica secular, tener más cuidado en las afirmaciones que hacen, después de todo.
Después de todo, incluso un duro cowboy puede a veces equivocarse.
Autor:

Godinci
Referencias:
Pictures:
A-WL-Pic. 1: COUPLE-FEET-BED.jpg (2048×1536) (independent.co.uk)
A-WL-Pic. 2: 10 Most Brutal, Ancient Games That Our Ancestors Used To Play (entertales.com)
A-WL-Pic. 3: science_426x237.gif (426×237) (forbes.com)
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