Artículos

“Tu cerebro puede más de lo que uno cree; solamente tiene que utilizarlo!”

(Leonardo Da Vinci)

Nota: Para que los artículos sean más entretenidos e instructivos, hagan clic en los enlaces y miren los vídeos de YouTube.

¡Reclamando nuestro derecho a la prosperidad global!

prosperidad mundial

El fracaso de la sociedad moderna

Vivimos en unos tiempos marcados por dificultades sociales y acusaciones, porque nuestros sistemas socio-económicos solo producen falsas promesas y generan crisis financieras cíclicas que llevan a la pérdida de uno mismo.

El modelo de sociedad capitalista y el comunista han demostrado su nulidad.
Su incapacidad de asegurar un estándar decente de vida para toda su población se mide en el grado de depresión, enfermedades e insatisfacción de sus gentes.

A-CRGP-Pic. 2

Permítenos poner todo esto en perspectiva.

Los arquitectos del “capitalismo moderno” prometieron que “la verdadera evolución y prosperidad social” pueden alcanzarse a través del consumismo, que garantizaría la perpetuación del bienestar y los puestos de trabajo para un número de personas lo suficientemente grande.

Esto, a cambio, estimularía la expresión personal y la individualidad, resultando en una sociedad sana.
Sin embargo, en un sistema tan hilarante, la competitividad, partiendo de los recursos humanos hasta los productos de consumo y los servicios, gobierna todo en su patrón, y rinde homenaje a las alabadas doctrinas darwinistas de:

“o comes o te comen” , “o aplastas o eres aplastado”, “o dominas o eres dominado”, “o violas o eres violado”

Al mismo tiempo, el sistema totalitarista comunista se demuestra inoperable.

En este caso, las necesidades de la población son socavadas por las ambiciones del Estado ateístico idiota, y las tácticas del terror son brutalmente impuestas en los miembros de la oposición para dejarles sin su dignidad personal.

Las personas son a menudo deportadas masivamente hacia sus centros urbanos hiperindustrializados, donde deben producir bienes de baja calidad para el mercado interno y productos de mejor calidad para satisfacer las demandas externas consumistas. En los países comunistas la gente ha aprendido a no confiar uno en el otro porque los informadores están por todas partes e impiden que la gente tenga un desarrollo normal.

Muchos de los jóvenes educados de hoy, con habilidades y diplomas antiguamente apreciados y competitivos, como resultado de la incompetencia de nuestros sistemas socio-económicos, no tienen dinero para asegurar sus necesidades esenciales como seres humanos, gestionando cada vez más difícilmente cómo sobrevivir de un día para el otro, y son a menudo forzados a vivir con cupones de alimentos, o a convertirse en vagabundos intelectuales.

A-CRGP-Pic. 3

Teniendo esto en cuenta, más gente, como respuesta al estrés y a la supresión de las incumplidas necesidades fundamentales que la sociedad les ha impuesto, desarrollan enfermedades psicosomáticas y metabólicas que ya no pueden curar por sus propios medios.
Se convierten en presa fácil para los cuervos farmacéuticos que se aprovechan rápidamente de ellos.

El problema es que los patrones socio-económicos utilizados por las naciones gobernantes no dan importancia a una de las leyes de la Naturaleza más fundamentales: “la ley de la conservación”.

Estamos por consiguiente dirigiéndonos hacia la bancarrota financiera y moral global, porque los principios inflacionistas —es decir, la subida masiva injustificada de los precios, la reducción de los ingresos, la creación artificial del dinero de la nada con el propósito de la perpetuación— se asemejan más y más a una de aquellas teorías cosmológicas de la inflación.

No hace falta decir que cualquier sistema que se subscribe a estas reglas está condenado al fracaso bajo el peso de su propia estupidez.

Por esto, un gran número de personas se preguntan, con mucha legitimidad:

¿cuál es la dirección hacia donde nos dirigimos?

Dejen de decirnos que la economía global se autorregula y paren de tratar a la Madre Naturaleza como a una prostituta que puede ser sujeta a violación colectiva a voluntad con propósitos de ganancias personales.

A-CRGP-Pic. 4

Tenemos una gran responsabilidad hacia nosotros mismos, hacia nuestros hijos, y hacia el mundo que habitamos.
El tiempo de declaración de principios ha pasado hace mucho.

Por consiguiente, exigimos a las autoridades gobernantes medidas firmes, tales como implementar nuevos principios económicos basados en la verdad, que nos permitan un crecimiento verdadero.

Hay que terminar con el pensamiento superficial, reclamar el sentido común, implicarnos, y reclamar responsabilidad de las autoridades públicas y científicas por no actuar con completa concienciación para resolver los efectos de la degeneración socio-económica de una manera decidida.

De otra forma, las futuras generaciones van a arrepentirse de no haber hecho lo que se podía y lo que se debería.

Godinci reclama nuestro derecho a la prosperidad global y considera imprescindible empezar a utilizar a la ciencia para lo que se debe, no para defender las predisposiciones filosóficas absurdas o para alimentar a los lobos corporativos viciosos.

Para ello, exigimos organizar mesas de debate con especialistas en economía, finanzas, ciencia, ingeniería, Godinciología, y Baranería.

¡Cuidado!

Esto no es solo para llamar la atención de la opinión pública sobre las causas y los efectos de nuestro estado de la sociedad lleno de privaciones, sino para desarrollar e implementar, mediante acciones unificadas, todos los tangibles que nos permiten un crecimiento verdadero.
Pedimos que se garanticen, así, no solo los efectos holísticos, sino que también se erradiquen la exclusión social y a la insatisfacción.

Autor:


Godinci

Referencias:

Pictures:

A-CR-Pic.1:
A-CR-Pic. 2:
A-CR-Pic.3:

Artículos más recientes:

¿Que es el tiempo?

¡Intentando entenderlo!

¿Y si se descubrieran los cabezapenes?

El poder explicativo del Darwinismo!

¿Qué es el amor?

¡No pregunten a la ciencia!

Esclavitud mental

La perversidad del marketing

Copyright © Godinci 2026 All Rights Reserved